En Colombia la producción de carne de origen bovino
ha tenido gran trayectoria y con el apoyo grande de fedegan se ido impulsando
una mentalidad empresarial con ojos en la exportación. La mayor parte de la
Cadena de valor de la carne bovina en Colombia está explicada por la producción
ganadera. Si bien el componente industrial es importante, el consumo intermedio
proveniente de la ganadería es significativo y por tanto, el valor agregado de
esta industria es relativamente inferior. En general, la Cadena presenta
deficiencias en productividad y competitividad, pero algunos renglones
evidencian ganancias importantes en estos aspectos durante la última década.
Colombia es un importante productor de ganado, ubicándose entre los primeros
once productores a nivel mundial. Sin embargo, su dinámica ha sido decreciente
y la productividad del hato ganadero, medida por la tasa de extracción, no
presenta mayores avances en los últimos años y se ubica en niveles bajos con
respecto a las tasas registradas en los países líderes y el promedio mundial.
Si el país lograra incrementar su tasa de extracción podría mejorar su
productividad y competitividad. Es decir, si se mejoran las prácticas de manejo
se puede extraer un porcentaje mayor del hato sin disminuir el ritmo de
crecimiento de la ganadería. Cabe anotar que esta tasa no se debe aumentar a costa
de las hembras, por cuanto disminuiría el crecimiento del hato.
El rendimiento de carne vacuna obtenida por animal,
como un indicador de productividad de la ganadería, muestra que Colombia se
encuentra por debajo del promedio Cadena de la carne bovina mundial y de los
principales bloques comerciales. Sin embargo, este indicador presenta un
comportamiento creciente en el período 1990–2003, con una tasa superior a la
observada para el promedio mundial.
El consumo per cápita de carne de res en Colombia presenta
una tendencia descendente desde la década de los cincuenta que se explica por
el aumento permanente en los precios reales de la carne hasta el año 1993, a
partir de cuándo los precios comienzan a caer. Sin embargo, no se encuentra una
respuesta positiva del consumo a esta reducción de precios, entre otras
razones, por la sustitución por consumo de carne de pollo que ha ganado
espacios importantes en la dieta de los colombianos y que ha logrado ganancias
importantes en productividad y competitividad y, por esta vía, disminuciones de
precios. De ahí que sea necesario realizar un mayor trabajo para incentivar el
consumo, por medios como la promoción de sus cualidades nutricionales,
ampliación o diversificación de la oferta, mejora de la calidad en toda la
Cadena, o por medio de la educación a los consumidores para estimular cambios
en los patrones de consumo, entre otras acciones que se pueden trabajar por
medio de la acción conjunta de los miembros de la Cadena.
La carne de bovino es uno de los productos que
cuenta con mayores subsidios en el mundo, tanto en la producción como en la
comercialización interna y externa. Por tanto, sus precios internacionales se
encuentran distorsionados, lo que hace difícil el acceso de este producto a los
mercados internacionales por parte de aquellos países que no cuentan con
recursos para subsidiar a sus productores y exportadores locales.
En términos relativos, desde junio de 1998, el
precio de Colombia ha bajado frente al precio de la carne de Australia puesta
en Estados Unidos. Esto indica que es posible que en un escenario de liberación
comercial, Colombia sea competitiva en el mercado interno por los costos en que
se incurre en la importación, y en el mercado internacional se podría competir
si se eliminan las restricciones sanitarias y otras medidas para arancelarias
que imponen los diferentes países, principalmente los desarrollados, y se
mejora la calidad y presentación del producto.
De hecho, los ganaderos afirman que los precios
relativos de carne entre Estados Unidos y Colombia son favorables para este
último, y en consecuencia los productores nacionales podrían acceder al mercado
Norteamericano. Sin embargo, Estados Unidos evita la importación de carne
colombiana con el argumento de la presencia de aftosa en el país, pese a que
Colombia posee zonas libres con vacunación. De ahí que no se debe perder de
vista otros mercados importantes como los de la CAN o los países del Caribe,
los cuales son menos exigentes en materia sanitaria y en barreras al comercio
que contrastan con los mercados europeos y el norteamericano.
Pese a los tímidos avances de la actividad ganadera,
los sectores industriales que se derivan directamente de ella presentan mejores
resultados. La matanza de ganado y la preparación de carnes (embutidos,
salchichas, etc.) evidencian ganancias en productividad y competitividad, lo
que les ha permitido acercarse a los patrones de productividad media de la
Industria de Alimentos y de la Manufacturera Nacional. Por su parte, en el
comparativo con el total de la Industria Nacional, puede decirse que la
industria de cueros y sus derivados ha sostenido su competitividad pero no su
productividad.
